martes, 23 de diciembre de 2014

Sonrisa olvidada, momentos perdidos

Rocío y Diego:

- Perdona, creo que has perdido la sonrisa. - observa un chico moreno que aparece de improviso delante del camino de Rocío.

- ¿Te conozco? La dejé olvidada en un rincón. - le responde Rocío, con su cabellera rizada ondeando al viento.

- No, no me conoces. Mi nombre es Diego, ¿y el tuyo? Te he visto y he sentido la necesidad de ayudarte a recuperarla. - afirma con una sonrisa traviesa el joven desconocido.

- Rocío. Lo siento, pero no puedes. - y tras una pausa de duda, añade,- Tengo que irme.

- No te vayas todavía. Sólo respóndeme a una pregunta, ¿por qué estás triste? - le suplica él.



- No lo estoy. - afirma ella.

- No mientas, lo veo en tu mirada. ¿Echas de menos algo? ¿O a alguien? - insiste el chico de cabello oscuro y ojos verdes.

- Sólo antiguos instantes de felicidad. - confiesa Rocío con lágrimas en su mirada celeste.

- Sé que no vas a revivirlos. pero podemos crear otros nuevos... juntos. - propone Diego con sinceridad.- Sólo dime que sí y avanzaremos los dos de la mano.

- Sí. - pronunció ella en un susurro.
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Rocío está andando sin rumbo por una calle transitada por otros transeúntes solitarios, inmersos en su propio mundo. De improviso, un joven de cabello negro se cruza en su camino y le hace una atrevida observación: has perdido la sonrisa. La chica de cabellera rizada no conoce al desconocido, pero recuerda haber perdido la sonrisa en un rincón.

Sin motivo alguno, el joven se presenta con el nombre de Diego por lo que ella le confiesa el suyo y, además, él le expresa su deseo de ayudarla a recuperar lo extraviado. Sin embargo, Rocío desestima tal oferta y hace amago de marcharse para continuar su paseo, pero él la detiene con una súplica. No quiere que se marche todavía porque tiene otra pregunta que hacerle. Diego quiere saber por qué ella está triste lo que la joven niega en rotundo.

La tozudez del chico de ojos verdes le lleva a insistir de nuevo preguntándose si ella echara de menos algo o alguien. Por fin, Rocío le confiesa entre lágrimas que caen de sus ojos azules aquello que echa en falta: antiguos instantes de felicidad. Con sinceridad Diego le propone crear otro nuevos... juntos ya que es imposible volver a revivirlos para ello sólo necesita que Rocío le diga dos letras 'S-I' y avanzarán los dos de la mano. En un susurro ella pronuncia una única palabra: 'Sí'.


PD: Es una práctica de clase, pero me gusta especialmente por la breve historia que contiene. Como véis, el primero está en forma de diálogo y el segundo en narración. ¿Cuál os gusta más?

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