domingo, 11 de diciembre de 2016

Despedida

Atardece. Ella está sentada en el mismo banco en el que nos conocimos, en el mismo banco en que todo terminó. Su mirada vaga perdida y sus ojos flotan sobre el lago que se extiende ante ella. Sé lo que piensa: ¿si hubiese venido antes podría haberlo evitado? No, quiero gritarle. Estaba predestinado mucho antes de conocerte.
Quisiera limpiarle las lágrimas que ahora se derraman por su rostro, pero ya no siento nada. No puedo. Por eso, lo hice. Estaba cansado de ello, hacía mucho que vagaba sin rumbo y todo carecía de sentido.
No sé si la carta que arruga entre sus manos conseguirá explicarle todo lo que querría transmitirle, es lo último que deseaba hacer por ella. Aunque ya no me vea, sé que será nuestro último encuentro y por ello, me siento a su lado para que tal vez perciba mi presencia. Tal vez entienda que ahora estoy mucho mejor.